Visitas dirigidas

El Museo Nacional de Bellas Artes brinda el servicio de visitas dirigidas con recorridos especiales por  las salas de exposición. Usted podrá escoger uno de las siguientes opciones y acompañado por un guía especializado conocer cada uno de los detalles de las obras que componen el recorrido seleccionado.
Opciones de recorridos:
Recorridos en el edificio de arte cubano:

  1. El arte religioso, la paisajística y el costumbrismo en Cuba en los siglos del XVI al XIX: recorrido por la sala de Arte en la Colonia, es la más extensamente representada en la colección. Las obras están agrupadas cronológicamente a partir de una evolución histórica. La temática paisajística en el siglo XIX está dedicada a dos de sus más relevantes figuras, Esteban Chartrand y Valentín Sanz Carta. Por otra parte, el costumbrismo, centrado en la personalidad relevante del vasco Víctor Patricio Landaluze, establece un fuerte constraste en el curso del arte colonial. Un eje de especial interés se encuentra en el espacio dedicado a Guillermo Collazo, cuya pintura constituye, al decir de José Lezama Lima, “una síntesis súbita” de lo cubano.
  2. Surgimiento de la Vanguardia Cubana con artistas de la talla de Víctor Manuel, Amelia Peláez y Carlos Enríquez: en este recorrido tenemos la generación de los iniciadores que rompen con la tradición académica y terminan por instalar el modernismo en el arte cubano. A partir de este momento se hace más frecuente en el despliegue museográfico la coexistencia de salas generales, en las que se concreta un determinado período del arte cubano -resaltándose el carácter histórico del fenómeno, su coherencia interna, sus interrelaciones y sus tendencias predominantes-, con espacios individuales incluídos en ellas y dedicados a aquellos artistas sobresalientes dentro de dichos períodos. Esta solución permite destacar, en todos sus matices, personalidades artísticas de primer rango tales como Víctor Manuel, Carlos Enríquez y Amelia Peláez.
  3. Wifredo Lam, Mariano Rodríguez y René Portocarrero, Consolidación de la Vanguardia Cubana:En este recorrido tenemos a una segunda promoción, algo más joven, que consolida los logros ya alcanzados a la vez que introduce nuevas e importantes inflexiones en la línea de desarrollo abierta por sus predecesores. Su peculiar respuesta a la articulación entre lo vernáculo y la vanguardia occidental, desde las circunstancias de un intrincado panorama de procesos socio-culturales coexistentes, demuestran que la dialéctica entre tradición y modernidad forma parte de la estructura misma de nuestra cultura. Se destacan en este recorrido la obra de René Portocarrero y Mariano Rodríguez. La sala dedicada a Wifredo Lam, única en el mundo, constituye un homenaje al mito más universal que ha generado la plástica cubana, y representa, sin dudas, un hito en el discurso de las salas modernas y contemporáneas.
  4. La Abstracción en Cuba: en este recorrido tenemos una generación que emerge en el contexto de la plástica cubana, tiene un interés marcado en ponerla en sintonía con las corrientes artísticas que se mueven alrededor de la abstracción, tanto en su vertiente geométrica como informalista. Promueven un lenguaje acorde con las líneas internacionales impulsadas por los dos más importantes centros culturales de la postguerra, París y Nueva York. Surge el grupo Los Once, cuyos integrantes se revelarían posteriormente como figuras claves en el desarrollo del arte del período. Paralelamente, algunos artistas como Sandu Darie, Luis Martínez Pedro y Mario Carreño trabajan con rigor e imaginación la abstracción geométrica. Otros forman un núcleo alrededor de la figura de Loló Soldevilla y la Galería Color-Luz en el grupo 10 Pintores Concretos. Todos ellos traerían un profundo espíritu de renovación cosmopolita a la plástica cubana.
  5. Sala de Arte Contemporáneo. El Hiperrealismo y la pintura popular cubana (1970-1980): los setenta trajeron a la palestra pública una generación movida por nuevas inquietudes. Guardan respetuosa afinidad con algunas de las preocupaciones de los pioneros del arte moderno cubano: la búsqueda de lo nacional en las tradiciones campesinas (Nelson Domínguez y Zayda del Río), la exploración en los mitos afrocubanos y aborígenes (Manuel Mendive y Jesús de Armas), la pintura histórica y social (Aldo Menéndez y Gilberto Frómeta)... La corriente dominante de mayor interés será sin dudas el hiperrealismo, con la que un grupo de creadores alcanza, quizás, el relieve mayor del arte de este momento. Este es el caso de Rogelio López Marín (Gory), Flavio Garciandía y Tomás Sánchez, entre otros. Dentro de este polémico momento del arte cubano hay una expresión artística que sobresale y en buena medida oxigena la época: la pintura popular vista a través de la obra madura de Ruperto Jay Matamoros, Gilberto de la Nuez, Benjamín Duarte, Mario Bermúdez y Benito Ortiz.
  6. El nuevo arte contemporáneo con lo más reciente de la creación artística cubana (décadas del 80 y 90): en este recorrido aparece el arte contemporáneo, conocido como nuevo arte cubano, caracterizado por la irrupción sucesiva de poéticas que, a pesar de su relativa independencia, muestran un continuo artístico que llega hasta la actualidad. Se dan a conocer un primer grupo de creadores que incorporan nuevos espacios simbólicos para el arte en Cuba: zonas de la cultura popular inexploradas, el mundo espiritual de las culturas indoamericanas y afrocubanas, asuntos relacionados con la ciencia y la ecología, y el kitsch entre otros tópicos. Artistas como Elso, Bedia, Brey, Fors, Tomás Sánchez, Leandro Soto, Torres Llorca y Flavio Garciandía, entre otros, protagonizan este primer y decisivo impulso, al que se unirán Humberto Castro, Consuelo Castañeda, Tonel, Franco y un importante grupo de artistas.Hacia 1986 comienzan a circular obras de creadores muy jóvenes que se enfrascan en un arte provocador, de mucha tensión ética, con gran arraigo en lo vernáculo, cuestionador de problemas sociales, y convencido de su poder transformador. Creadores como Lázaro Saavedra, René Francisco Rodríguez, Eduardo Ponjuán, José Toirac, Glexis Novoa, Alejandro Aguilera, Tomás Esson, entre otros, son claves para comprender ese momento creativo. Ya en los primeros años de la década del 90 se produce otra inyección de poéticas con los mensajes artísticos de Carlos Estévez, Kcho, Belkis Ayón, Pedro Álvarez, Esterio Segura y Carlos Garaicoa, entre otros, que han logrado mantener un ritmo creador prominente y decisivo para el arte contemporáneo nacional.

Recorridos en el edificio de arte universal

  1. La mayor colección de arte antiguo de América Latina con exponentes del3 400 a.n.e. : la colección de Arte de la Antigüedad está constituida por muestras de las principales culturas mediterráneas del mundo antiguo: Egipto, Grecia, y Roma, además de una breve representación de exponentes importantes de Asia Anterior y de Etruria. Las piezas que la integran proceden, en su mayor parte, de la Colección Conde de Lagunillas, la cual se fue modelando durante más de 20 años. Esta colección de Arte de la Antigüedad, la más grande de América Latina, es poco conocida en América y prácticamente desconocida en Europa y otros continentes. Representativa por la variedad de estilos, estado de conservación y, sobre todo, por su valor didáctico, ofreciéndonos la oportunidad de estudiar casi todos los períodos a través de ejemplos de alto valor artístico.
  2. Sala de arte español con artistas de la talla de Velázquez, Zurbarán y Sorolla: esta sala constituye uno de los segmentos más homogéneos en las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes. Con este recorrido es posible apreciar el desarrollo histórico del arte peninsular desde los siglos XV y XVI hasta las corrientes que precedieron al vanguardismo del siglo XX. Con géneros fundamentales como la pintura religiosa encontramos grandes maestros como Zurbarán y Murillo. Velázquez está representado en la retratística de la escuela madrileña del siglo XX. Finalizando el recorrido y representando el cambio de siglo encontramos obras correspondientes a Joaquín Sorrolla, maestro del luminismo en España.
  3. Las colecciones de Francia, Gran Bretaña e Itali: con este recorrido encontramos la colección de pintura Italiana, obras que van desde el siglo XIV al XIX. Temas que representan la vida pública veneciana de la época, pintura religiosa, sentimental y anecdótica. Con la veduta está muy bien representado el Canaletto (Giovanne Antonio Canal) con su obra “El Colegio de Chelsea, la Rotonda, la casa Ranelagh y el río Támesis”.Este recorrido incluye también el conjunto de obras francesas, uno de los más atractivos y equilibrados dentro de las escuelas europeas. Con predominio de paisajes, retratos y escenas de géneros, abarca un período del arte galo desde 1600 hasta sólidos exponentes de los movimientos antiacadémicos de fines del siglo XIX. Esta sala propone una visión dinámica e intima a través de creadores que supieron encarnarlas con excelencia creativa. La colección de pintura británica del Museo, incluida también en esta opcional nos ofrece un recorrido desde el Siglo XVIII hasta el XIX y está representada por una valiosa agrupación de retratos de esa época, cuando la vertiente británica de este género alcanza su máxima expresión.